dimarts, 14 de juliol de 2015

Desahogo

       Hoy una clienta me ha enviado unos mensajes desagradables. Se quejaba de mi trabajo como modista. Después de tener el vestido en casa no le ha convencido el acabado del interior. Como insulto me ha lanzado un  "los chinos lo hacen mejor".  
      Cuando hacemos ropa a medida por encargo tenemos en cuenta varias cosas: que la pieza cumpla la función que nos piden, que sea bonita ( o del estilo del cliente), que sea cómoda, práctica....y que valga, más o menos, lo que la clienta está dispuesta a pagar. A veces eso es lo más dificil . Lo que se paga por una pieza de ropa casi nunca coincide con su valor real. 
      Ya veis que dentro de estos puntos no se contempla el interior de la pieza. No es que se olvide!. Las boras hechas a mano, las costuras planas y los forros a medida siempre están ahí. Por supuesto una pieza de modisteria es mucho más irregular que una confeccionada en China. En China ( y en otros lugares del mundo) se trabaja en cadena de montaje, no se cose. Coser no es ensamblar piezas de ropa es moldearlas, es darles una personalidad a corde con la de la persona que las va a llevar. En los talleres de confección se cortan las piezas a máquina, milimétricamente, a veces hasta  lo hace un robot.
      La confeccón ( cadena de montaje) ha alterado la idea que tenemos de la ropa que llevamos. Creemos que la uniformidad , la mecanización y la neutralidad es lo correcto. Hemos perdido el gusto por el trabajo único, artesanal, y por el tiempo que se necesita en hacerlo.
       Invito a mi ex-clienta y a tod@s  vosotr@s a visitar las reservas del CDMT . Si podeis mirad el interior de la ropa que allí se conserva descubrireis como es el interior de una pieza hecha de verdad.